La mejores películas sobre rebeldía y esplendor de la juventud (Parte II)

Después de unos días de tensa calma -debido a una faringitis galopante-, vuelvo a activar el blog, con energías renovadas, gracias a la miel, el tomillo y la paciencia. 

Hace unos días os hablaba de las películas que he visto, y que tenían como tema central la juventud y todo lo que concierne a esta etapa de la vida; y en esta segunda parte, os voy a contar una cuantas pelis más, que fueron destacadas en su momento, y que años después siguen vigentes en nuestro recuerdo. 

Aquel excitante curso (1982). Dirige: Amy Heckerling. Intérpretes: Sean Penn, Jennifer Jason Leigh, Phoebe Cates, Judge Reinhold, Forest Withaker y Nicolas Cage.  



Es curioso ver a todo un Sean Penn o la mismísima Jennifer Jason Leigh en esta comedia juvenil, siendo unos primerizos actores quinceañeros, y como han ido ascendiendo en sus carreras cinematográficas, hasta llegar incluso a ganar Oscars, Globos de oro, y premios a porrón -el caso de Sean Penn, dos premios por su interpretación en Mystic River y Mi nombre es Harvey Milk-, o Jennifer Jason Leigh, una gran actriz de cine independiente, con grandes papeles en Miami Blues, El gran salto, o Mrs Parker y el círculo vicioso.
Aquel excitante curso

En esta cinta -basada en un libro escrito por Cameron Crowe- volvemos a ver el deseo de los jóvenes de experimentar su sexualidad, de dejar atrás sus vidas infantiles, su virginidad, sin tapujos, pero sin las guarrerías tan típicas de Porky´s. También aparecen temas como el aborto y los fracasos laborales. 

Jennifer Jason Leigh es Stacy, una chica en busca obsesiva de un novio formal, y aprendiendo de sus malas decisiones. Su personaje tiene un toque más maduro para ser una adolescente de instituto. Siendo cómplice y ayudando a su hermano en el filme, Brad (interpretado por Judge Reinhold), que siendo mayor que ella, tiene una vida desequilibrada, con constantes problemas en los trabajos que realiza. 
Hay escenas divertidas, pues de eso se trata de pasarlo bien, y nos reímos con el colgado fumeta y surfista Jeff (Sean Penn) que está en contínua rebeldía con sus profesores, y con un jovencísimo y fortudo Forest Whitaker (ganador de Oscar por El último rey de Escocia) que juega a fútbol americano como si hiciese lucha libre.


Una de mis preferidas, y que corría paralela con mi propia adolescencia, es la película Rebeldes (1983), que dirigió el maestro Francis Ford Coppola.
Nosotros éramos un grupo de chicos y chicas entre 15 y 17 años, y fuimos a ver este hito del cine de la juventud de los años 80 al cine, y nos vimos reflejados en la pantalla. 
Rebeldes

Rebeldes son los personajes de la película, una mezcla entre la antigua Rebelde sin causa y West Side Story. Peleas entre dos bandas -los marginales Greasers contra los pijos Socs-, que va más allá de los típicos culebrones de instituto, y se adentra en la melancolía y el drama de los personajes. Unos jóvenes con sueños de futuro, enamorados de la vida, pero con ansias de librar batallas que no siempre acaban en triunfos. 

Rebeldes fue la consagración de jóvenes actores que con los años se han hecho un hueco en la historia del cine del siglo XX. Es el caso de Tom Cruise, Rob Lowe, Matt Dillon, Emilio Estevez, o del malogrado Patrick Swayze.


El club de los cinco (1984) volvía a desarrollar el tema de adolescentes de instituto, pertenecientes a distintas tribus urbanas, que por diversas razones pasan toda una mañana castigados, y han de recuperar unas horas de estudio juntos.

El club de los cinco
Cinco jóvenes de caracteres muy marcados, con formas de pensar y actuar esterotipadas, modas y modismos característicos de la época, y que han de pasar nueve horas de un sábado en el instítuto, y encerrados en la misma aula.
Fue una película que se convirtió en cine de culto (al igual que Rebeldes), y aunque sus actores eran desconocidos (Judd Nelson, Emilio Estevez, Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, y Ally Sheedy), calaron muy hondo en los jóvenes del momento. 
Los opuestos se atraen. Ahí lo dejo, con la canción de Simple Minds, "Don´t you forget about me".


Después del éxito conseguido con Rebeldes, Francis Ford Coppola volvió a intentar reproducir los deseos de juventud en otra película que no tuvo la misma suerte. Peggy Sue se casó (1986) era su título. El argumento trata de un "regresar al pasado", para volver a ser joven, y deshacer los errores cometidos.
Peggy Sue se casóPeggy Sue (interpretada por Kathleen Turner) es una mujer madura, ama de casa, y a punto de divorciarse (una MILF), que desea con todas sus fuerzas volver a los años del instituto, y rehacer su vida, tomando las decisiones correctas. En una reunión de ex alumnos, -como por arte de magia-, se despierta en el pasado, en el último año de instituto, donde ella misma tiene la llave para cambiar el curso de las cosas. 
El hecho de que Kathleen Turner represente a la Peggy Sue colegiala del instituto y a la Peggy Sue adulta, con el mismo aspecto de cuarentona, y con la misma edad que su madre en la época juvenil, hace patinar en cierta manera el film, y lo ridiculiza. Por otro lado, tenemos a su enamorado, un Nicolas Cage de los años 60 -al estilo Grease- y a Jim Carrey, que empezaban a hacer sus primeros pinitos en cine, y que no están a la altura en interpretación con la actriz, además de ser bastante más jóvenes que ella. 
Una obra menor de Coppola con un buen elenco. Aquí podéis encontrar la ficha técnica.


Y llegamos a 1989, año en que se estrena una de las mejores historias de jóvenes dispuestos a vivir el "carpe diem". El Club de los poetas muertos, dirigida por Peter Weir, ganador de Oscar al mejor guión original es una oda a la libertad, a las ilusiones juveniles, a disfrutar del presente, con pasión, aunque eso signifique romper las normas establecidas.
El club de los poetas muertos
La película está ambientada en un college inglés, donde los alumnos proceden de familias elitistas, y están allí para aprender a ser grandes abogados, médicos, o incluso políticos, bajo severas leyes disciplinarias. Este mundo cerrado y opresivo sufre una metamorfosis con la llegada de un excéntrico profesor de Literatura, que tiene un método educativo totalmente contrario a lo que estos jóvenes estaban acostumbrados.
Ethan HawkeJosh Charles

Robin Williams, al que le recordaremos siempre por ser el "Capitán, oh Capitán" de los socios de su Club de poetas muertos, es el maestro que les enseña a vivir el momento (el carpe diem), y a ser libres de elegir lo que quieren ser en la vida, aunque por ello tengan que rebelarse contra las imposiciones de sus severos progenitores.  Entre estos "poetas muertos", encontramos jóvenes principiantes que hoy son famosos actores, maduros y guapos: Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, Josh Charles, Dylan Kussman y Gale Hansen, entre otros. Forever, Robin Williams.
Robert Sean LeonardRobin Williams


A partir de la década de los 90, el cine independiente está en auge en Estados Unidos, y se realizan películas que plantean temáticas más realistas, donde es menos importante la mercantilización o el stablishment hollywoodiense, aportando nuevos movimientos cinematográficos.

Uno de estos movimientos es el New Queer Cinema, que trata los argumentos sobre la cuestión del género y sexualidad de forma franca, sin unas normas concretas de realización, pero cuidando mucho los aspectos artísticos.

El cineasta del New queer dirige un cine más radical respecto a la identidad sexual, evitando los tópicos de "homosexualidad vs heterosexualidad", o "lo que es correcto y lo que es incorrecto", trascendiendo la imagen positiva o suavizada que se había querido dar años atrás a los personajes gays. En definitiva, mostrar las diferencias sexuales sin censura ni convencionalismos heterosexuales.

Dentro del movimiento New Queer hay películas que tratan sobre la juventud gay, y sus relaciones complejas, y como no, su rebeldía y sus ideales, y que se han convertido en cine independiente de culto. La generación X de los 90.
Mi idaho privado


Mi Idaho privado (1991) es una de ellas. Dirigida por Gus Van Sant (que ya había hecho antes otra película de temática gay en blanco y negro, Mala noche), esta magnífica película nos presenta a dos jóvenes, Mike (papel que consagró al malogrado River Phoenix) y Scott (interpretado por Keanu Reeves) que se prostituyen por las calles de Portland, por razones diferentes, pero que acaban confluyendo por su gran amistad. 
River Phoenix
Mike es gay y sufre narcolepsia. Su madre lo abandonó de niño, y la soledad lo ha convertido en un chapero drogadicto. Scott sólo se prostituye como forma de rebeldía contra su estricto padre, el alcalde. Viendo a estos dos rebeldes, me viene al recuerdo la homosexualidad de Sal Mineo y la ambigüedad sexual de James Dean, en Rebelde sin causa, y que estuvo tapada por la censura de los estudios de Hollywood, que no permitían ni un atisbo de homosexualidad en sus actores y actrices. 
Mike está obsesionado en encontrar a su madre y emprende un viaje en su búsqueda; también se enamora de Scott, y se lo dice abiertamente. La película se desarrolla a partir de ese momento como una road movie, un poco larga eso sí, consolidando por el camino su amistad, mientras Mike se duerme y sueña despierto, y Scott se enamora de una guapa italiana en el viaje. Es una película muy galardonada y muy recomendable.
Fresa y chocolate

De EE UU me voy a La Habana, donde transcurre Fresa y chocolate (1993), una película cubana dentro del movimiento New Queer. Es la historia de Diego (Jorge Perugorría), un joven homosexual culto y escéptico que se enamora de un muchacho heterosexual, comunista y lleno de prejuicios (un primerizo actor, Vladimir Cruz). 
Es un filme que por sus raíces cubanas, convierte lo dramático en "mambo". 
Los caracteres antagónicos de los dos personajes tienen momentos divertidos, y cuanto más avanza la película, la relación es más reflexiva y tolerante, de ahí la combinación de las fresas con chocolate, tal y como reza el título. Fresa y chocolate estuvo nominada al Oscar, como Mejor película de habla no inglesa.

Dentro del cine independiente y new queer, en 1999 se estrenó una película transgénero, dirigida por la directora Kimberly Peirce, basada en hechos reales. 
Boys don´t cry es la historia de Brandon Teena, un joven que nació con genitales femeninos, pero que se identificó como hombre desde que tuvo uso de razón. El papel de Brandon Teena le valió su primer Oscar a mejor actriz a Hilary Swank (el segundo lo obtendría por Million Dollar Baby) y su pareja en la película, Chlöe Sevigny, fue nominada como actriz de reparto.
Brandon Teena vive entre sus nuevos amigos de una pequeña ciudad de Nebraska como un chico, comportándose como un "macho", mientras es sensible y adorable con Lana (Sevigny), de la que está enamorado. Pero la verdad siempre sale a flote, y cuando en su círculo de amigos se enteran que en realidad es una chica que nació como Teena Brandon, se masca la tragedia. Es una gran película.
Cambiando de tercio, en 1994 se estrenó una película sobre la Generación X, que es como se bautizó a los que por entonces eran jóvenes (los que habíamos nacido a finales de los 60 hasta bien entrados los 80). La generación perdida, se le llama también, y nos define por nuestra juventud infinita (no queremos crecer nunca, tenemos el síndrome de Peter Pan. En España, se le llamó Generación Nocilla).
Reality Bites, dirigida por el también actor Ben Stiller, es un estudio un tanto cínico, sobre la juventud de los años 90, visto a través de pequeñas tomas de vídeo que realiza una de las protagonistas, Lelaina (papel que interpreta Winona Ryder), y que va recogiendo los comportamientos, inquietudes sexuales, visiones filosóficas "flower power" de la vida real de sus amigos. 
Vemos, por ejemplo, como Lelaina graba a Troy (interpretado por un joven Ethan Hawke) que se debate entre ser músico profesional o vago vocacional, con sus delirios de grandeza que caen en saco roto. Es el mejor amigo de la protagonista, y está enamorado de ella.
 
Reality BitesDespués, tenemos "bocados" de la realidad de Vickie (Janeane Garofalo), que es mánager ejecutiva y está muy preocupada por saber si ha pillado el sida, angustiada esperando los resultados de las pruebas, y que salva la película en algunas escenas. Por otro lado, en el vídeo de Lelaina también aparece Sammy (un atolondrado Steve Zahn) que no acaba de definirse sexualmente, manteniendo una constante batalla interna.  Lelaina debe decidir si su video pasa a ser un trabajo comercial, que se emitirá en un canal televisivo, tal y como se lo propone Michael (Ben Stiller) o continuar haciendo este proyecto videográfico sin fines materialistas, sólo como una forma de encontrarse a sí misma dentro de su Generación X. 

Tormenta blanca
Tormenta blanca (1996). Dir. Ridley Scott. Actores: Jeff Bridges, David Lascher, Scott Wolf, Jeremy Sisto, Ryan Phillippe. EE UU.  Película menor del gran Ridley Scott. Es una mezcla de historia sobre la joventud que lo tiene todo, rebelde, apática, que cree que está por encima de todas las cosas o que le resbala todo. Chicos vagos, chulos, y con pocas ganas de esforzarse por nada, incluso maltratadores (empieza a entreverse el tema del bulliyng) -características de los jóvenes de esa década-. Por otro lado, es una película de aventuras y acción. 

Delante de una catástrofe y un fin trágico, estos jóvenes cambian su forma de actuar y de pensar, y se dan cuenta de que si no colaboran codo a codo, y no se respetan entre ellos, el barco donde están pasando unas horas de aprendizaje, va a la deriva. 
No deja de ser entretenida, teniendo en cuenta que tienen un buen instructor: Jeff Bridges.



Trainspotting
De izq. a dcha, los actores: Robert Carlyle, Kelly McDonald, Johnny Lee Miller,Ewen Bremner y Ewan McGregor 


Otra película, que es icono de la cultura generacional de esta época y también de la historia cinematográfica británica es Trainspotting (1996). Bajo la dirección de Danny Boyle, Trainspotting no nos deja impasibles. Es una locura de drogas y desfase, interpretada por una banda de cinco jóvenes escoceses que viven in extremis su adicción a la heroína y al alcohol. Es una obra dura, incluso asquerosa en algunas escenas, pero tiene un toque de humor negro que de alguna manera, la humaniza, y a veces no saca alguna sonrisa -y ya es difícil-. 
TrainspottingUna crítica social que nos demuestra que la escapatoria a las crisis económicas que han vivido tanto la juventud inglesa, como todos los jóvenes a nivel internacional; la falta de trabajo, el futuro incierto, el capitalismo feroz, y las políticas regresivas, ha sido la droga dura  y vivir a tope, dejando atrás los convencionalismos de formar una familia, tener estabilidad laboral, tener una casa donde vivir, unos amigos con quien salir, y un plan de pensiones para cuando estés a punto de estirar la pata.   No, en Traispotting, como dice Ewan McGregor,en su papel de heroínomano: "yo elegí no eligir la vida", el objetivo es drogarse para volver a drogarse, a ritmo de violencia, y de super decibelios de rock, pop, y house. Una dosis de buen cine en vena.
Del mundo underground de las drogas, pasamos a la xenofobia juvenil, y a las tribus neonazis, otra lacra que sigue manifestándose tanto en Estados Unidos como en Europa.  En American History X (1988) dos jóvenes hermanos estadounidenses, interpretados magistralmente por Edward Norton (fue nominado a Mejor actor por este papel) y Edward Furlong, forman parte de un grupo neonazi que los adoctrina contra las "minorías étnicas", actuando de forma violenta y brutal contra afroamericanos, hispanos y judíos.
American History X
Mientras Derek (Norton) cumple condena en la cárcel por haber matado a dos muchachos negro intencionadamente y de forma muy cruel, su hermano quinceañero, Daniel (Furlong) sigue sus pasos, con acciones de rebeldía y racismo. Se rapa la cabeza, se mete en peleas, y es expulsado del instituto. Pero, aparece un tutor, el Dr. Swenney (Avery Brooks) que evita que Daniel se quede sin ir a clase, y le invita a estudiar en su despacho. El profesor Swenney resulta ser afroamericano, con lo que el director, Tony Kaye pretende tocar la fibra del espectador. Derek sale de prisión e intenta sacar las ideas racistas y absurdas de la cabeza de Daniel, y también deja el grupúsculo neo-nazi al que había pertenecido, con la ayuda del profesor Swenney, quien lo iba a visitar cuando estaba en prisión.


Barrio
En España, en el año 1998, se estrenó Barrio, dirigida por Fernando León de Aranoa. Es la historia de tres adolescentes, que viven en el mismo barrio de la periferia de Madrid, y que pertenecen a familias desestructuradas, con problemas económicos y sociales. Estos cuatro amigos se encuentran en la calle, y comparten sus penas bajo el sol de agosto. Sus vacaciones transcurren deambulando por el barrio y soñando en viajes imposibles. 

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