8 recuerdos de películas musicales del S XXI

Recordáis la entrada que dediqué a los musicales que habían tenido su esplendor en los años 50 y 60, y posteriormente, escribí una nueva entrada hablando de su decadencia en las siguientes dos décadas (Los musicales de la era moderna del cine). Si no es así, siempre podéis volver a releer el blog. 
En esta entrada, vamos a recordar algunas de las mejores películas del género musical por antonomasia de estas dos primeras décadas del s xxi, cintas que revivieron a partir del año 2000 un estilo cinematográfico que había quedado en el olvido, con algunas malas incursiones sobretodo destinadas al/para público juvenil o segundas partes desastrosas de éxitos anteriores.

Abro un paréntesis, ya que os puede parecer que me olvido de algunos títulos, pero os informo de antemano, que no incluiré en esta entrada películas que no sean exclusivamente musicales tal y como estaban concebidos desde sus inicios, o sea, coreografías de bailes con diálogos cantados, historias que se narran a través de los compases de la música, las letras de canciones, y las danzas en las escenas del desarrollo escénico. Esto excluye, los filmes donde destaca la banda sonora, pero no se acompaña de coreografías musicales donde se implica la danza y canto de los actores (es el caso de Love and Mercy, En la cuerda floja, Bohemian RhapsodyLa vie en Rose, o Rocketman que son más bien biopics de músicos reales); ni Cold War, OnceBegin Again o Sing Street, ya que su hilo argumental es el de un/a cantante/banda o instrumentista, que a pesar de cantar o tocar un par de composiciones, se desenvuelve actuando como en una película normal, ya sea un drama o una comedia. Esta es la diferencia entre el GÉNERO musical y una película de TEMÁTICA musical. 

Tampoco voy a introducir películas de animación que se desarrollan con todas las características de un filme de género musical, como La Bella y la Bestia, Sing, entre otros títulos, pues no dejan de ser Género de Animación, y merecen una entrada aparte.
Sin más dilación, aquí están a mi parecer, las películas del género Musical más relevantes de estas dos décadas del siglo XXI, ordenadas por preferencia y notable recuerdo:

HAMILTON (2020)

Ya me véis a mi, aplaudiendo como si estuviese en platea, rodeada de público, al final de cada número de esta ópera musical, filmada en el mismo teatro en la que se estaba representando. Espléndia puesta en escena de unos hechos históricos, y de una personajes reales: los padres de la Constitución de los Estados Unidos. El director se centra en Alexander Hamilton, su contribución junto al presidente Washington en la contienda contra el imperio británico, y más tarde en su trabajo como legislador de la constitución federal de los nuevos estados que conformaron EEUU. 

Todos los actores principales son afroamericanos (Washington es negro, su intérprete, el conocido Chris Jackson, al igual que Jefferson y Burr, o Lafayette), y ya era hora que viésemos la historia desde el punto de vista de un personaje que fue muy importante para la fundación de una nueva nación, Alexander Hamilton (el actor, Lin-Manuel Miranda, soberbio en el papel de uno de los miembros del Senado, y además también guionista/compositor de la obra). Con un sencillo escenario, cuatro sillas, y poco más, los protagonistas nos explican LA HISTORIA, si, La historia QUE NUNCA SE EXPLICA. Otro punto carismático es que se mezclan diferentes estilos musicales: algunas escenas se narran a ritmo de hip-hop; otras son corales, sin olvidar las melodías cómicas de los años 50, y los bailes de jazz. Después del confinamiento del COVID19, ha sido una andanada de aire fresco y vida. Muy recomendable. 

BAILAR EN LA OSCURIDAD (2000)

Es en esencia una nueva apuesta de musical, por eso lo considero uno de los más relevantes del siglo XXI. Su controvertido director, Lars Von Trier, que amamos y odiamos a partes iguales, nos regala una historia desgarradora, con coreografías de baile y canciones, protagonizadas por la también iconoclasta cantante y compositora islandesa, Björk -que nunca envejece, con esa rostro aniñado ad infinitum-. Como el mismo título reza, Selma es una inmigrante checa, explotada en una fábrica, y que se está quedando sin visión, pero que tiene un espíritu de superación que lo manifiesta a través de su amor hacia su hijo, y defendiendo a sus compañeros de trabajo con su sed de justicia, y todo ello a través de escenas oníricas, en las cuales canta y baila traspasando incluso la barrera de la vida y la muerte. No es una película musical artificiosa, ni tiene glamour, y la historia es trágica, pero sí que impacta por sus números musicales, porque son como sueños que tiene la protagonista (Björk compuso la banda sonora pero ella no se llevó ningún Oscar). 
Hay que verla, sin lugar a dudas. Aparece como coprotagonista, una Catherine Deneuve, que es una especie de madre coraje, una luz espiritual para Selma (Björk).


Es una nueva versión de la película con título homónimo, realizada por el gran John Huston en 1952, e interpretada por Jose Ferrer, haciendo el papel del pintor impresionista discapacitado, Toulouse-Lautrec. El protagonista en la versión clásica es el artista, que encuentra a una pobre chica y la convierte en su esposa, pero resulta ser una aprovechada y trepadora encantadora de serpientes (interpretada por la voluptuosa Zsa Zsa Gabor).

Moulin Rouge del 2001 destaca por su  imaginería colorista, ágil, preciosista, vivaz, con una carga sensual por parte de los dos actores principales (Nicole Kidman haciendo de corista Satine, y el pobre escritor de Montmartre, Ewan McGregor, enamorado hasta las trancas de la cabaretera tísica). Los dos llenan la pantalla con su amor sin convencionalismos, cantando a los cuatro vientos, con una ambientación, decorados y vestuario que te encandilan. Un filme para los sentidos, con un argumento extraído de La dama de las Camelias. 

El elemento muy característico de su director Baz Luhrman es que incluye la banda sonora compuesta de temas clásicos del pop y del rock del siglo XX, sacados prácticamente de todas las décadas y estilos; podemos oír desde el Nature Boy, de Nat King Cole, Roxanne de Police, o Show must go on de Queen, pasando por Diamonds are a girl´s best friend, que cantaba Marilyn, hasta una moderna versión del Can Can francés, en las voces de los actores protagonistas. 

SWEENEY TODD (2007)

Espectacular adaptación de una ópera teatral de Broadway, escrita por Stephen Sondheim en 1979. Recrea un escenario de la Inglaterra victoriana, con la historia de un barbero, Sweeney Todd que fue acusado injustamente y le arrebataron a su niñita, y al salir de la cárcel, vuelve con sed de venganza y sangre, mucha sangre. Al terror, se junta el humor y la sátira, con algunos personajes esperpénticos, coreografías espectaculares en diferentes ambientes -las calles de la City, la barbería, la casa donde está encerrada la hija de Sweeney, el sotano del la muerte, etc-, canciones contundentes, y el gran papel de su actor principal: Johnny Depp como el barbero diabólico de la calle Fleet, Sweeney Todd. 
El polifacético Depp nos enternece y atemoriza con sus narraciones cantadas en solitario, o en compañía de la gran actriz teatral, Helena Bonham Carter, que es otro personaje siniestro de la ópera, una loca pastelera caníbal que se alía con el vengativo barbero. En el elenco se suma el archienemigo de Todd, papel que realiza el actor británico Alan Rickman, y el punto de extravagancia humorística lo pone el comediante Sacha Baron Cohen, que se deja "cortar" las patillas por Sweeney Todd. 

LOS MISERABLES (2012)

La gran obra del Victor Hugo adaptada por enésima vez, y en esta ocasión, en la gran pantalla como obra del género musical, de la mano del director inglés Tom Hooper. Lo que no se imaginaba ni el mismo director es que esta película llegaría a tener el éxito de taquilla mundial que obtuvo tan solo el primer día de estreno, como musical. De todas formas, tanto la crítica en general como mi propia crítica, consideramos que es un musical un tanto tedioso, a no ser por las coreografías y la música coral más relevantes, o de la actuación personal de Anne Hathaway en su papel de la pobre y moribunda Fantine ganadora del Oscar como actriz de reparto- y de un Hugh Jackman que nos sorprende en su faceta como cantante (aunque parece un poco estreñido, y se engrandece en otro filme, El gran Showman). Los cuadros escénicos son desiguales: es extraordinario el de los taberneros, interpretado por Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, en cambio hay actores que están de pega, como Russell Crowe que lo de cantar no es lo suyo, por más primer plano que se le presente. Personalmente, me gustó más su adaptación francesa como serie dramática que como musical.

EL GRAN SHOWMAN

A diferencia del bombo y platillo que se dio a la película de Damian Chazelle, La la Land, y que tuvo buenas notas, a mi me parece injusto el poco aprecio que se ha hecho de un musical que tiene unas magníficas coreografías, donde los bailarines y cantantes lo son de verdad (como es el caso de la joven actriz revelación Zendaya en un dúo perfecto con Zac Efron). El argumento también es muy entrañable, como lo eran los musicales Cantando bajo la lluvia o Un americano en París, que de las dificultades de los protagonistas, salían finales esplendorosos. Todo ellos narrado con canciones,acrobacias y al compás de las melodías, entre las cuales destaca la canción This Is Me, nominada al Oscar y al Globo, e interpretada por Keala Settle (la mujer barbuda). 
Un apunte más: Hugh Jackman, que ya nos sorprendió cantando en Los Miserables, en este filme, se crece, y esta formidable como el Sr T. Barnum,, creador del famoso circo Ringling Brothers junto a su bella esposa Charity (rol de la no menos guapa Michelle Williams); una historia real, en donde los personajes forman un elenco de lo más freak y divertido: la mujer barbuda, el forzudo, el hombre más alto del mundo, los enanos, los siameses inseparables, etc. Es una película que merecía más premios, sobretodo el Oscar para Jackman. 


CHICAGO (2002)

Chicago, el musical de Rob Marshall, adaptación en el cine de una obra teatral de Broadway, le dio la posibilidad de mostrar sus dotes para el espectáculo a sus dos estrellas protagonistas, Renée Zellweger realizando el papel de la ambiciosa y trepa Roxie en la gran pantalla. Una gran interpretación de baile y canto, que le valió la candidatura a Mejor actriz, pero finalmente el Oscar se lo llevó Catherine Zeta-Jones, en el papel de Velma Kelly, la asesina de maridos, mentirosa y atractiva cabaretera, que era la co-protagonista de reparto. Las coreografías de la cárcel de mujeres, y los solos tanto de Zellweger como de Zeta Jones, llenando el escenario de vida, riqueza visual, uniendo el arte de bambalinas con las técnicas del arte cinematográfico. Ganó el Oscar a mejor película, así como cinco estatuíllas más.

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS


Encontraréis mi reseña en la entrada Películas s xxi que empiezan por L
Un solo comentario: a pesar de mucho La La, a mi, Ni fu ni fa. No es tierra para Ryan Gosling, por más imitación a Un americano en París que quisiera realizar Chazelle con el atractivo actor indie.


MAMMA MIA! LA PELÍCULA

Para acabar, he querido añadir esta película musical por su repercusión a nivel de taquilla y por ser un bombazo en los teatros en los que se estrenó. Yo vi la versión teatral, protagonizada por la cantante y actriz catalana Nina, y Meryl Streep a su lado, deja mucho que desear, por lo que se refiere al nivel vocal. Es evidente, que si esta adaptación al cine de la ópera musical teatral, creada por los dos ex componentes masculinos del ya extinto grupo ABBA, no hubiese incluido a Meryl Streep, ahora ni hubiese tenido un mínimo espacio en esta entrada como uno de los musicales más renombrados. Porque su éxito está en el papel de la gran estrella, Streep forever, y los demás es un elenco de famosos de Hollywood sin ningún don para interpretar un musical (a parte de Christine Baransky, que viene de pisar escenarios de Broadway). 

Comentarios