A propósito de Al Pacino y Robert De Niro

Aprovechando la recién estrenada producción El Irlandés -la tengo en mi lista de "películas que hay que ver en 2019"-, quiero hablar de dos grandes actores que llevan más de cincuenta años en el candelero cinematográfico mundial; dos mitos que se hicieron famosos a finales de los 70, recogiendo premios y éxitos en los ochenta y los noventa del siglo pasado, y que siguen siendo, casi tocando los ochenta años de edad, merecedores de elogios y apuestas para los próximos premios de la Academia de Hollywood.


Dos neoyorkinos, marcados por infancias paralelas, que han trabajado juntos en múltiples ocasiones, y ambos han compartido directores de alto nivel, incluso cuando han rodado por separado en diferentes películas. Me estoy refiriendo a Robert De Niro y Al Pacino, ¿a qué ya lo habíais adivinado?

Tanto Robert De Niro como Al Pacino nacieron y pasaron su adolescencia en barrios marginales de Manhattan, criados por sus madres -uno y otro vivieron el divorcio muy temprano de sus primogénitos-. Los dos actores tienen raíces italianas, y ese carácter fuerte y emocional lo hemos visto y disfrutado en sus diferentes actuaciones y en la caracterización de sus personajes (en el caso de Pacino es el 100%; De Niro tiene un árbol genealógico materno anglosajón).

Estudiaron arte dramático en el Actors Studio de Lee Strasberg, lo que se conoce como "El Método" -al igual que sus antecesores, Marlon Brando, Eli Wallach, Paul Newman, o el mísmisimo James Dean-, y es por eso que guardan paralelismos en su forma de actuar. Confieso que cuando era pequeña, los llegué a confundir en alguna ocasión. 
Una de las diferencias entre Pacino y De Niro es que el primero desarrolló sus dotes artísticas sobretodo en los escenarios de Broadway, ganando incluso dos veces el Premio Tony por sus trabajos en obras teatrales a finales de los 60. Y no ha dejado de actuar entre bambalinas, pues en 2010 y 2012 estrenó dos obras en Broadway, y volvió a ser nominado para un Tony en 2010, por su papel de Shylock en la adaptación dramática del Mercader de Venecia. En cambio, De Niro empezó su carrera en el mundo del cine en 1963, con tan solo veinte años, de la mano de Brian de Palma -director con el que entablaría amistad y trabajaría conjuntamente en varias películas- y al cine se ha dedicado en cuerpo y alma hasta nuestros días. 

Me gustaría hablar un poco de las películas que he visto de los dos actores, que no son pocas, por eso me centraré en sus papeles más destacados. Haré un repaso de la carrera cinematográfica de cada uno de ellos por separado, y después hablaré de las producciones en las que han compartido guión y estrellato.

AL PACINO Un desconocido actor teatral llamado Alfredo James Pacino fue descubierto por el gran director Francis Ford Coppola quien le dio uno de los papeles que lo encumbraría a la fama: fue Michael Corleone en una de las míticas películas de todos los tiempos: El Padrino (1972). Basada en el libro homónimo de Mario Puzo, se ha convertido en una de las películas más sobresalientes del cine mundial, con la presencia de un Marlon Brando en el papel principal de un capo mafioso, Don Vito Corleone, una actuación que ha quedado en los anales de la historia de Hollywood. Al Pacino se convertiría en este film en un implacable asesino dentro de una estirpe mafiosa de la camorra italo-estadounidense de los años 50. Junto a él, una guapa Diane Keaton, realizando el papel de la novia del gángster. Pacino obtuvo su primera nominación a los Oscars como Mejor actor de reparto. Esta cinta fue la primera de la saga, a la que le seguirían dos filmes más.

Pero, a pesar que el papel de Michael Corleone es considerado el mejor de su carrera, a mi me entusiasmó en Serpico (1973) y en Justicia para todos (1979). Fue nominado como mejor actor por su papel de policía digno dentro de un mundo despiadado en el docudrama basado en la biografía del agente neoyorkino Frank Serpico (podéis ver la crítica de esta película en la entrada del blog Películas que he visto de los años 70 Vol. 3). En Justicia para todos es un abogado comprometido con las causas perdidas, y también se ve envuelto en un sistema judicial corrupto (nada nuevo hoy en día). Aparece junto a su profesor, Lee Strasberg y el conocido actor Jeffrey Tambor. Con esta producción, Al Pacino recibió su segunda nominación como mejor actor.

En 1980, protagonizó una controvertida película que estuvo clasificada X en Estados Unidos, A la Caza, por sus escenas de ambiente gay en lugares públicos. Pacino hace el papel de un policía infiltrado en un grupo de chaperos, investigando a un asesino en serie de homosexuales. Es tan grande su implicación en la búsqueda del maníaco xenófobo, que acaba siendo uno más con trágicas consecuencias. Es un buen papel, pero la película se rueda en escenarios nocturnos, y tiene un aire casi macabro. Se pone de manifiesto que es un obra del mismo director que El exorcista y The French Connection, William Friedkin.
.
El Oscar a Mejor actor llegaría con su papel de teniente ciego retirado en Esencia de mujer (1992), película de la que ya tuve ocasión de hacer una crítica al ser un remake de Perfume de mujer, una producción italiana del año 74, protagonizada por Vittorio Gassman. Podéis ver la información en la entrada Recordando los remakes más relevantes.

Ese mismo año protagonizó otra película de alto voltaje, Glengarry Glenn Rose, dirigida por James Foley y basada en una obra teatral de David Mamet. En una empresa inmobiliaria, se premia la competitividad entre los vendedores con un Cadillac para quien consiga mayores ventas y con un despido para el menos exitoso. Eso crea un ambiente feroz entre ellos, haciéndose la vida imposible en el trabajo, con chanchullos y robos de bases de datos de clientes. "Vuelan los cuchillos", literalmente. El primer actor en recibir dos nominaciones para Mejor actor en un mismo año, y en una de ellas se convirtió en ganador.  


Junto a Johnny Depp interpreta el papel de un gángster "Lefty" cercano a una familia mafiosa, en la cual se infiltra un agente del FBI interpretado por Depp. La película Donnie Brasco(1997) de la cual podéis encontrar la información en la entrada Johnny Depp en los 90. Los papeles de policía o de gángster se le daban a las mil maravillas a Pacino.

El dilema fue otro éxito para el actor en 1999, interpretando a un periodista (cambio de rol) que destapa el tema de el abuso de una sustancia adictiva que tabacaleras millonarias añadían a los cigarrillos, entrevistando a un químico (papel que realiza el actor australiano Russell Crowe) que conoce de cerca esta mala praxis tóxica. El escándalo está servido y se lleva a juicio a las tabacaleras.
Entramos en el s XXI, con nuevos trabajos exitosos de Al Pacino. Cabe destacar su papel en Insomnia, junto al malogrado Robin Williams. Un thriller estrenado en 2002 y dirigido por Christopher Nolan, en el que nuevamente realiza el papel de un policía que padece un shock postraumático que le afecta hasta el punto de padecer insomnio crónico, y tiene la misión de cazar a un asesino muy astuto (Robin Williams). La oscarizada Hilary Swank comparte protagonismo con Pacino. 
En la entrada Películas vistas S. XXI con R, encontraréis la reseña de Relaciones confidenciales, protagonizada por el actor con escaso interés del público y mala crítica.
En 2004, le cae a sus manos un papel que borda ya que es la versión fílmica de El Mercader de Venecia, obra de William Shakespeare. Como ya he explicado al principio, su trayectoria en los escenarios de Broadway le dio credibilidad a un personaje que ya había interpretado en el teatro: el judío Shylock. Reseña en 12 adaptaciones de Shakespeare en blog.


ROBERT DE NIRO

Robert De Niro entró en el mundo del cine a finales de los 60, siendo aún joven. En 1976 realizó su gran actuación junto al director Martin Scorsese (con el que trabajará a la par en numerosas ocasiones, contando la última película El irlandés de este año 2019) en el filme Taxi Driver, donde ya se vería que sus papeles más destacados serían personajes desequilibrados, de carácter temperamental, como es el caso del protagonista de esta gran película de culto. Taxi Driver nos muestra el tema de un personaje antisocial (fóbico), alienado, conspiranoide y solitario. Un ser obsesivo y depresivo que trabaja de taxista en las calles neoyorkinas. Su mayor obsesión: acabar con la corrupción del entorno, pero su psicopatía le lleva a tomar decisiones muy drásticas. Es un borderline, no acepta las negativas, ni sentirse abandonado, o humillado, cae en una profunda depresión y locura, y sólo encuentra una manera de acabar con todo este dolor. La actuación de Robert De Niro dirigido por Scorsese fue un éxito inesperado, a pesar de su duro realismo y crudeza argumental. Consiguió nominación al Oscar a mejor actor pero no lo consiguió.


El cazador  de 1978 también ambientada en la Guerra del Vietnam -su papel en Taxi Driver era de un veterano de Vietnam- fue un éxito, junto a la gran Meryl Streep. Otro personaje traumatizado al haber sido prisionero del Vietcong, y lo que supone su vida al volver de la guerra, y las relaciones con sus amigos con los que también había compartido el trabajo y los momentos felices antes del conflicto bélico. Oscar a la película y al director, aunque De Niro solo quedó como nominado a mejor actor.
El Oscar a Mejor actor llegó en 1980 con su papel de boxeador, una biografía del púgil Jake La Motta en la película Toro salvaje. Dirigido nuevamente por Martin Scorsese, nos presenta a un peso medio muy brutal, de carácter muy irascible en el ring pero también en sus relaciones con su pareja (rol de la actriz, Cathy Moriarty), a la que maltrata por celos, y a su vez, sus líos sexuales, y la influencia de la mafia italiana en las apuestas amañadas en los campeonatos.

Vuelve al papel de mafioso en 1984, de la mano de Sergio Leone, en Érase una vez en Ámérica, una película que transcurre entre los años 20 hasta 1968, y va haciendo una evolución de sus personajes desde la infancia hasta el final de sus fechorías, como una banda de asesinos a sueldo. Lo más destacado es la B.S.O. del gran compositor ya fallecido Ennio Morricone.

Dos películas que también he visto, y en las que hace dos personajes siniestros, cínicos y despiadados, se estrenaron en 1987: El corazón del Ángel y Los intocables de Elliott Ness. En la primera, dirigido por Alan Parker, su nombre es Louis Cipher, que si pronunciamos se lee "Lui-Zaifer". Vamos, que es el Diablo en la tierra. El film no deja de ser una mezcla de thriller con toques de terror, vudú, hechos sobrenaturales y escenas fuertes, no aptas para gente fóbica a la sangre. 
En Los intocables de Eliot Ness, trabaja con el director Brian de Palma, haciendo de Al Capone, el gángster estadounidense más famoso de todos los tiempos. Comparte el éxito de esta gran producción con actores de la talla de Sean Connery y Kevin Costner.

Es importante señalar que a finales de los años 1980 De Niro comenzó a invertir en el área de TriBeCa en Nueva York, incluyendo el estudio de cine TriBeCa Productions y el festival de cine TriBeCa Film Festival.
En 1990 cambia de registro y protagoniza dos melodramas, de los cuales destaco Despertares, co-protagonizada junto a Robin Williams. En esta película es un enfermo internado en un psiquiátrico, con una extraña enfermedad similar a la parálisis catatónica. Está basada en hechos reales, concretamente en los descubrimientos del neurólogo Oliver Sacks a finales de los años 60. Williams hace el papel de neurólogo pero bajo el nombre de Malcom Sayer. Nueva nominación para De Niro como Mejor actor que se le escapó el Oscar, ganándolo Jeremy Irons ese año.

El actor también le ha cogido el gustillo por la dirección, y ha producido dos películas de cosecha propia, en las que interviene como actor: Una historia del Bronx (1993) en donde refleja su propia bio en el barrio"Little Italy" cuando era un adolescente, y sus relaciones con la mafia italo-estadounidense que llevaba el control de la zona. Todo ello visto a través del personaje ya adulto, un conductor de autobús que supo alejarse de la mala vida (se pone tras la cámara y tras un volante, como lo hizo en Taxi Driver); y en 2006 dirige El buen pastor, que está reseñada en la entrada 12 actores más relevantes del S. XXI. 

No se pudo negar a su amigo y director, Martin Scorsese y protagonizó junto a la sensual Sharon Stone el filme Casino, volviendo a realizar el papel de un jugador timador que se convierte gracias a la influencia de la mafia en director de un casino de Las Vegas, y tiene una relación de amor, disputas y escándalo con otra timadora, Ginger (papel de Stone). Evasión de impuestos, ajustes de cuentas, sobornos, asesinatos, todo esta servido en una cinta de mafia y juego, y por supuesto, de Scorsese.



Después de años trabajando en los mismos arquetipos de personajes, Robert De Niro se introdujo en la comedia, y no se le dio nada mal. Nos hizo reír en Una terapia peligrosa, de la que os hablé en la entrada El cine en el diván del psiquiatra (encontraréis más información temática sobre ella), en 2000 en el filme Los padres de ella, junto a Ben Stiller, donde el actor se luce con un papel de humor negro. Esta cinta tuvo una segunda entrega,  producida por el actor a través de TriBeCa, Los padres de ella (2004), que es un batiburrillo de humor escatológico y comedia negra, animales protagónicos, y con menos aciertos que gracias.

Co-protagoniza la comedia romántica junto a Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, El lado bueno de las cosas (2012), y es nominado como mejor actor de reparto. 

En 2015 co-protagonizó otra película de carácter cómico junto a la actriz Anne Hathaway, El becario (encontraréis en el blog una entrada especial con crítica incluída en Las últimas películas).

En 2019, De Niro aparece en un papel secundario pero no menos relevante en Joker, protagonizada por un excelso Joaquin Phoenix. Pero, de momento, dejo este film para otra entrada futura. 

AL PACINO Y ROBERT DE NIRO: SUS TRABAJOS EN COMÚN


He dejado para el final la filmografía de estos dos astros, en la que comparten protagonismo. La primera vez que trabajaron juntos y tuvieron un éxito perdurable fue en la segunda parte de la obra de Mario Puzo, dirigidos por Francis Ford Coppola: El Padrino II (1974). Al Pacino en su papel de Michael Corleone estuvo sobresaliente, mejorando su primer actuación en El Padrino de 1972. Ahora era el capo de la familia Corleone, una vez fallecido su predecesor, el mítico Don Vito (Marlon Brando). En esta segunda entrega de la saga, el guión se abre a dos historias paralelas, y es donde entra el personaje protagonizado por Robert De Niro: es Vito Corleone, un niño que a principios del siglo pasado viaja escapando de la mafia siciliana que ha asesinado a sus padres, hasta Nueva York, dondes echará raíces, y se unirá a la mafia italo-estadounidense hasta ser uno de los capos más respetados y temidos. A la vez, el guión va saltando al devenir de la vida de Michael, igual que la de su padre, tan criminal y corrupta, propia de la marca Corleone.
De Niro ganó el Oscar como mejor actor de reparto en su papel de un joven Vito Corleone, emulando a Marlon Brando que ganó el Oscar por el mismo personaje ya en la madurez. 

En 1995, los dos tienen un papel antagonista en Heat, un thriller de acción muy impactante. Pura adrenalina. Mientras De Niro hace de un ladrón y ex convicto que realiza un golpe fallido al atracar un banco con su banda de criminales, Pacino es un teniente de Los Ángeles, ex marine experimentado que va al acecho del fuera de la ley, que protagoniza su su colega. La persecución es trepidante, y las balas van a la velocidad de la luz en la gran pantalla. Es un choque de fuerzas, y solo puede vencer uno de los dos. Disfrutas viendo sus actuaciones en todo el metraje. 

Me queda por ver El irlandés, donde vuelven a trabajar juntos, y que se acaba de estrenar hace pocos meses. Larga vida para De Niro y Pacino.

Comentarios

Recordando las películas más recientes 2019